La relación con los estados de ánimo profundos
Frecuentemente, lo que percibimos como una simple falta de ganas es en realidad un síntoma de depresión o una respuesta ante una tristeza persistente que no ha sido procesada. Esta apatía puede verse agravada por trastornos emocionales subyacentes o problemas de adaptación a nuevas etapas vitales, como el duelo por una pérdida o la dificultad para manejar conflictos personales.
